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dijous, 14 d’agost del 2014

Egloga Primera - Parlament de Salicio - Garcilaso de la Vega

¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;                60
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,                                 65
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.              70

  El sol tiende los rayos de su lumbre
por montes y por valles, despertando
las aves y animales y la gente:
cuál por el aire claro va volando,
cuál por el verde valle o alta cumbre              75
paciendo va segura y libremente,
cuál con el sol presente
va de nuevo al oficio,
y al usado ejercicio
do su natura o menester le inclina,                80
siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mondo va cubriendo,
o la luz se avecina.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  ¿Y tú, de esta mi vida ya olvidada,              85
sin mostrar un pequeño sentimiento
de que por ti Salicio triste muera,
dejas llevar (¡desconocida!) al viento
el amor y la fe que ser guardada
eternamente sólo a mí debiera?                     90
¡Oh Dios!, ¿por qué siquiera,
(pues ves desde tu altura
esta falsa perjura
causar la muerte de un estrecho amigo)
no recibe del cielo algún castigo?                 95
Si en pago del amor yo estoy muriendo,
¿qué hará el enemigo?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento                100
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba.
¡Ay, cuánto me engañaba!                           105
¡Ay, cuán diferente era
y cuán de otra manera
lo que en tu falso pecho se escondía!
Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja, repitiendo                   110
la desventura mía.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  ¡Cuántas veces, durmiendo en la floresta,
(reputándolo yo por desvarío)
vi mi mal entre sueños, desdichado!                115
Soñaba que en el tiempo del estío
llevaba, por pasar allí la sienta,
a beber en el Tajo mi ganado;
y después de llegado,
sin saber de cuál arte,                            120
por desusada parte
y por nuevo camino el agua se iba;
ardiendo yo con la calor estiva,
el curso enajenado iba siguiendo
del agua fugitiva.                                 125
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena?
Tus claros ojos ¿a quién los volviste?
¿Por quién tan sin respeto me trocaste?
Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste?                  130
¿Cuál es el cuello que, como en cadena,
de tus hermosos brazos anudaste?
No hay corazón que baste,
aunque fuese de piedra,
viendo mi amada hiedra,                            135
de mí arrancada, en otro muro asida,
y mi parra en otro olmo entretejida,
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.              140

  ¿Qué no se esperará de aquí adelante,
por difícil que sea y por incierto?
O ¿qué discordia no será juntada?,
y juntamente ¿qué tendrá por cierto,
o qué de hoy más no temerá el amante,              145
siendo a todo materia por ti dada?
Cuando tú enajenada
de mi cuidado fuiste,
notable causa diste,
y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo,          150
que el más seguro tema con recelo
perder lo que estuviere poseyendo.
Salid fuera sin duelo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Materia diste al mundo de esperanza              155
de alcanzar lo imposible y no pensado,
y de hacer juntar lo diferente,
dando a quien diste el corazón malvado,
quitándolo de mí con tal mudanza
que siempre sonará de gente en gente.              160
La cordera paciente
con el lobo hambriento
hará su ayuntamiento,
y con las simples aves sin ruido
harán las bravas sierpes ya su nido;               165
que mayor diferencia comprendo
de ti al que has escogido.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Siempre de nueva leche en el verano
y en el invierno abundo; en mi majada              170
la manteca y el queso está sobrado;
de mi cantar, pues, yo te vi agradada
tanto que no pudiera el mantuano
Títiro ser de ti más alabado.
No soy, pues, bien mirado,                         175
tan disforme ni feo;
que aún agora me veo
en esta agua que corre clara y pura,
y cierto no trocara mi figura
con ese que de mí se está riendo;                  180
¡trocara mi ventura!
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  ¿Cómo te vine en tanto menosprecio?
¿Cómo te fui tan presto aborrecible?
¿Cómo te faltó en mí el conocimiento?              185
Si no tuvieras condición terrible,
siempre fuera tenido de ti en precio,
y no viera de ti este apartamiento.
¿No sabes que sin cuento
buscan en el estío                                 190
mis ovejas el frío
de la sierra de Cuenca, y el gobierno
del abrigado Estremo en el invierno?
Mas ¡qué vale el tener, si derritiendo
me estoy en llanto eterno!                         195
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan:
las aves que me escuchan, cuando cantan,           200
con diferente voz se condolecen,
y mi morir cantando me adivinan.
Las fieras, que reclinan
su cuerpo fatigado,
dejan el sosegado                                  205
sueño por escuchar mi llanto triste.
Tú sola contra mí te endureciste,
los ojos aún siquiera no volviendo
a lo que tú hiciste.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.              210
  
  Mas ya que a socorrerme aquí no vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
que bien podrás venir de mí segura;
yo dejaré el lugar do me dejaste;                
ven, si por sólo esto te detienes;                 215
ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí una espesura,
ves aquí una agua clara,
en otro tiempo cara,                             
a quien de ti con lágrimas me quejo.               220
Quizá aquí hallarás (pues yo me alejo)
al que todo mi bien quitarme puede;
que pues el bien le dejo,
no es mucho que el lugar también le quede.       



¡Oh més dura que marbre als meus planys,
i al foc encès en què me cremo
més glaçada que neu, Galatea!,
estic morint, tot i així la vida temo;                60
tremola amb raó, doncs tu em deixes,
que no hi ha, sense ti, el viure per tal que sigui.
Vergonya n'he que em vegi
ningú en tal estat,
de tu desamparat,                                 65
i de mi mateix jo corro agora.
¿D'una ànima menyspreas ser senyora,
on sempre romanies, no podent
d'ella sortir un hora?
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrents.              70

    El sol tendeix els raigs del seu foc 
per muntanyes i per valls, despertant 
les aus i animals i la gent: 
quin per l'aire clar va volant, 
quin pel vall verd o cim alt                        75 
pasturant va segura i lliurement, 
quin amb el sol present 
va de nou a l'ofici, 
i a l'usat exercici 
do la seva natura o necessitat l'inclina,             80 
sempre està en llàgrimes aquesta ànima mesquina, 
quan l'ombra el món va cobrint, 
o la llum s'acosta. 
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent.
  
  ¿I tu, d'aquesta meva vida ja oblidada,            85
sense mostrar un sentiment petit
de què per tu Salicio entristit mori,
deixes portar (desconocida!) pel vent
l'amor i la fe que deveria ser guardada
eternament només dins meu?                             90
¡Oh Déu!, ¿per qué no,
(pues veus des de la teva altura
aquest fals perjuri
causar la mort d'un amic estret)
no rep cap castig del cel?                           95
Si en pagament de l'amor jo estic morint,
¿qué farà l'enemic?
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent.
Per tu el silenci de la selva ombrívola, per tu la timidesa i apartament 100 de la solitaria muntanya m'agradava; per tu l'herba verda, el vent fresc, el blanc lliri i colorida rosa i la dolç primavera desitjava. Ai, quant m'enganyava! 105 Ai, com de diferent era i com de d'una altra manera el que en el teu fals pit s'amagava! Ben clar amb la seva veu m'ho deia la sinistra cornella, repetint 110 la desventura meva. Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent.

Quantes vegades, dormint a la floresta, 
(reputant-ho jo per bogeria) 
vaig veure el meu mal entre somnis, desgraciat!            115 
Somiava que en el temps de l'estiu 
portava, per passar-hi la migdiada, 
a beure al Tajo el meu bestiar; 
i després d'arribar, 
sense saber de quin art,                                   120 
per desusada part 
i per nou camí l'aigua s'anava; 
cremant jo amb la calor estival, 
el curs alienat anava seguint 
de l'aigua fugitiva.                                          125 
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent. 

   El teu dolç parlar ¿en quina orella sona? 
Els teus ulls clars a qui els vas tornar? 
Per qui tan sense respecte em vares canviar? 
La teva trencada fe, on la vas posar?                      130 
Quin és el coll que, com en cadena, 
dels teus bells braços vas lligar? 
No hi ha cor que que càpiga, 
encara que fos de pedra, 
veient la meva estimada heura,                              135 
de mi arrencada, en un altre mur agafada, 
i la meva parra en un altre om entrellaçada, 
que no s'estigui amb plor desfent 
fins que s'acabi la vida. 
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent.                       140 

   Què no s'esperarà d'aquí endavant, 
per difícil que sigui i per incert? 
O què discòrdia no serà ajuntada ?, 
i juntament què tindrà per cert, 
o què d'avui més no temerà l'amant,                         145 
sent a tot matèria per tu donada? 
Quan tu alienada 
de la meva cura vas ser, 
notable causa vas donar, 
i exemple a tots els que cobreix el cel,                    150 
que el més segur tema amb recel 
perdre el que estigués posseint. 
Sortiu fora sense dol, 
sortiu sense dol, llàgrimes, corrent. 

   Matèria vas donar al món d'esperança                      155 
d'aconseguir l'impossible i sense pensar-ho, 
i de fer ajuntar el diferent, 
donant a qui vas donar el cor malvat, 
arrabassant de mi per tal mudança 
que sempre sonarà de gent en gent.                           160 
La cordera pacient 
amb el llop afamat 
farà el seu ajuntament, 
i amb les simples aus sense soroll 
faran les braves serps i al seu niu;                         165 
que major diferència comprenc 
de tu a què has triat. 
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent. 

   Sempre de nova llet a l'estiu 
i en l'hivern abundo; en la meva cleda                       170 
la mantega i el formatge està sobrat; 
del meu cantar, doncs, jo et veia agradada 
tant que no pogués el mantuano 
Títiro ser de tu més lloat. 
No sóc, doncs, ben mirat,                                    175 
tan disforme ni lleig; 
que encara agora em veig 
en aquesta aigua que corre clara i pura, 
i cert no baratés meva figura 
amb aquest que de mi s'està rient;                           180 
¡Baratés meva ventura! 
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent. 

   Com et vaig venir a tant menyspreu? 
Com et vaig ser tan prest detestable? 
Com et va faltar en mi el coneixement?                       185 
Si no tinguessis condició terrible, 
sempre fora tingut de tu a preu, 
i no veiés de tu aquest apartament. 
No saps que sense conte 
busquen en l'estiu                                           190 
les meves ovelles el fred 
de la serra de Conca, i el govern 
del abrigat Estremo a l'hivern? 
Més quin val el tenir, si fonent 
m'estic en plor etern!                                       195 
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent. 

   Amb el meu plorar les pedres entendreixen 
seva natural duresa i la trenquen; 
els arbres sembla que s'inclinen: 
les aus que m'escolten, quan canten,                         200 
amb diferent veu condolecen, 
i la meva mort cantant m'endevinen. 
Les feres, que reclinen 
seu cos fatigat, 
deixen l'assossegat                                         205 
son per escoltar el meu lament trist. 
Tu, només tu, contra mi t'endureixies, 
els ulls encara tan sols no tornant 
al que tu vas fer. 
Sortiu sense dol, llàgrimes, corrent.                        210 
  
   Més ja que a ajudar aquí no véns, 
no deixis el lloc que tant vas estimar, 
que bé podràs venir de mi segura; 
jo deixaré el lloc on em vas deixar; 
vinga, si per només això t'atures; 215 
veus aquí un prat ple de verdura, 
veus aquí un espessor, 
veus aquí una aigua clara, 
en un altre temps cara, 
a qui de tu amb llàgrimes em queixo.                          220 
Potser aquí trobaràs (doncs jo m'allunyo) 
al qual el meu bé llevar pot; 
que ja que el bé li deixo, 
no és molt que el lloc també li quedi.



Inspirat per les bucòliques de Virgilio, precisament pel diàleg entre Títiro i Melibeo.

(Segurament amb 1000 errors perquè ha sigut una traducció ràpideta i sense repassar-la amb molta cura)

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